Tengo una amiga que ser dedica a la política. La conozco bien y sé que lo hace por vocación. Está convencida de poder hacer algo por los demás. Quiere arreglar el mundo. Poco a poco. Primero, arreglando esto de aquí; luego, aquello de allá. Poniéndose de acuerdo con otras personas. Escuchando las demandas de sus conciudadanos.
Pero es difícil ser político en estos tiempos que corren. Es una profesión que está muy mal vista. A veces, nos metemos con los políticos con razón: porque lo hacen mal, porque son descarados, porque dicen cosas terribles. Pero la mayor parte de las veces, nos pasamos tres pueblos con ellos.
A mi amiga le han llamado de todo: mentirosa, enchufada, ignorante, presumida, fea, traidora… Si los que la han insultado la conociesen como yo la conozco, se tragarían sus palabras. Pero no es tan fácil, ya digo. Lo que les gusta a unos, les disgusta a otros.
Lo peor de todo es que mi amiga, por el simple hecho de ser mujer, recibe muchos más insultos que sus colegas masculinos. Las mujeres en política molestan. Como molestan en otros trabajos asociados tradicionalmente a los hombres. ¡Y eso sí que no! ¡Eso me pone como las cabras!
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Hola Sylvia. Nunca peodmos tener a todo el mundo contento, ni tampoco van a estar de acuerdo todas las personas, pero lo que sí te digo es que ojalá con este tema, fuéramos iguales o parecidos en vivir la sexualidad de una manera libre y saludable…por desgracia, aún hay muchas personas que consideran el sexo como algo peligroso, grosero y pecaminoso, cuando de lo que se trata, simplemente, es de expresarnos afectivamente a través de nuestro cuerpo. Seguiremos luchando! Un abrazo muy grande y sigue deleitándonos con tus palabras!
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