He estado leyendo las crónicas sobre el último Festival de Cannes, que se celebró hace un par de semanas. En su momento, no estuve atenta, pero ahora me pongo al día, por pura curiosidad de cinéfila empedernida. Sólo he ido una vez a Cannes. Al Festival de Cannes, quiero decir. El año en que se estrenó Shrek 2. Me invitaron a la fiesta de la película. Dormí dos noches en un hotel de lujo, recibí una cámara digital HP de regalo y me presentaron a Rupert Everett, Antonio Banderas, Mike Myers, Cameron Díaz, Melanie Griffith, Tilda Swilton y a la mismísima Julie Andrews. Me trasladaron de aquí para allá en limusina. Tardaba horas en recorrer distancias de menos de un kilómetro. La ciudad estaba repleta de gente. Famosos y no famosos. Cazadores de autógrafos. Periodistas. Pintamonas. Friquis. Lo mejor fue que, en mi última noche allí, el pianista del Hotel Martínez me saludó al entrar a la cafetería, como si me conociese de toda la vida. Por un momento, me sentí como una auténtica estrella. Todavía me dura esa sensación.
Os recomiendo este post sobre “lo más” de Cannes 2011, por el inimitable David Moralejo.
La chica de las fotos es Brigitte Bardot.


























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